Escena LGTBIQ+
La escena de Sevilla es de barrio y de terraza. No hay un distrito con rótulos ni una calle de clubs: hay la Alameda de Hércules, una plaza larga y arbolada donde desde los años noventa se juntan los bares, las librerías y las asociaciones de la comunidad, y las calles que salen de ella —Feria, Calatrava, Amor de Dios—. La web oficial de turismo sitúa en su mapa catorce locales de ambiente, y contando terrazas mixtas la cosa anda por la quincena.
La noche empieza tarde y en la calle. Un punto de partida clásico es El Bosque Animado (calle Arias Montano 5), un bar-café al pie de la Alameda con terraza, decoración recargada y público queer, donde se queda antes de ir moviéndose de terraza en terraza. Los fines de semana la plaza entera funciona como un local: la gente se cruza, se sienta, cambia de mesa. En verano, con el calor, la vida se retrasa aún más y no arranca hasta bien pasadas las diez.
Dos avisos. El primero: la lista de bares cambia y no hay censo oficial, así que comprueba horarios antes de salir. El segundo: la Alameda es una zona de ocio muy mezclada, con familias por la tarde y público de todo tipo por la noche; el ambiente está integrado en la vida del barrio, no separado de ella. Para una escena más densa de clubs, Torremolinos y Madrid quedan a dos horas y media de tren.