Escena LGTBIQ+
Hay que decirlo claro: la escena de Niza es pequeña y estacional. Unos diez locales, ninguna calle que sea «la calle», y una diferencia enorme entre un martes de febrero y un sábado de julio. Varios sitios de referencia han cerrado en los últimos años, así que lo primero es mirar horarios.
En el centro, Le Glam (6 rue Eugène Emmanuel) es el club: abre de viernes a domingo, de medianoche a las cinco, con shows y noches temáticas, y lleva el sello Nice Rainbow. A unas calles, La Cave Wilson (16 rue Gubernatis) es otra cosa —un bar pequeño con aire de cabaré de los años treinta, que los domingos por la noche monta espectáculo con artistas invitados—. Los dos llevan el sello de la oficina de turismo, que es lo más parecido a una garantía que hay aquí; del resto de la lista fíate poco, porque cambia.
La otra mitad de la noche no está en los bares gais sino en el petit Marais: terrazas mixtas alrededor de la Place du Pin donde se junta el público queer de la ciudad sin que ningún local lleve etiqueta. En verano la vida se traslada a las terrazas y a la playa, y la escena se nota bastante más que en invierno.