No todo el mundo busca lo mismo
Detrás de la búsqueda "alojamiento gay" hay tres cosas distintas.
Están los hoteles gay-only, de clientela exclusivamente LGTBIQ+ y casi siempre masculina. Existen en pocos sitios y se concentran donde ya hay escena: Gran Canaria, Sitges, Torremolinos, Puerto Vallarta.
Está el hotel gay friendly, que es la inmensa mayoría de la oferta: clientela mayoritariamente hetero que te trata igual que a cualquiera.
Y está lo que en realidad busca mucha gente, que ni siquiera va del hotel. Va del barrio, de cómo se ve la calle a las dos de la mañana y de la cara del recepcionista cuando pides una cama de matrimonio.
Confundirlas es la razón de que se reserve mal.
Los tres sellos, y qué acredita cada uno
Esta es la parte que casi nadie explica. Vas a ver tres distintivos y solo uno implica una auditoría.
Travel Proud, de Booking
El más común: una maleta con el arcoíris. Acredita que al menos una persona del personal completó la formación gratuita de hospitalidad inclusiva de Booking, una sesión en línea de noventa minutos impartida con HospitableMe, y que el alojamiento se compromete a aplicarla y a poner el material a disposición de quien atiende al público.
Booking cuenta más de 150.000 alojamientos con el distintivo, en 163 países. Su propia página no menciona ninguna auditoría posterior.
O sea: señal de intención. Un hotel de doscientos empleados puede lucirlo habiendo formado a uno.
Socio de IGLTA
La International LGBTQ+ Travel Association existe desde 1983 y reúne a más de 11.000 profesionales del turismo en más de 80 países. Es una red profesional: da acceso a su convención, a sus eventos y al uso del logo.
Entrar está abierto a cualquier empresa relacionada, directa o indirectamente, con el turismo LGTBIQ+. Ser socio dice que se ha entrado en la red. No dice que se haya pasado un filtro.
IGLTA Accredited
El nombre se parece al anterior y no tiene nada que ver. Es un programa aparte, gestionado con una auditora independiente.
Son ocho criterios y funciona como todo o nada: hay que cumplirlos todos, y hay que volver a cumplirlos cada año para seguir diciendo que se está acreditado. La propia IGLTA lo define por lo que no es: no es formación, sino una auditoría de que las prácticas de inclusión ya están puestas.
De los tres, es el único que comprueba algo.
El barrio pesa más que el hotel
Un hotel puede tratarte de maravilla y dejarte en una calle a la que no te apetece volver de noche. También pasa al revés: en un barrio consolidado casi cualquier hotel funciona, porque el entorno ya hizo el trabajo.
Por eso aquí las recomendaciones de dónde dormir cuelgan de la ficha de cada ciudad, con el barrio por delante. En cada una decimos dónde está la escena, a qué distancia queda y qué zona es cómoda.
Y un matiz que no se suele decir: dormir en el barrio gay no siempre compensa. Suele salir más caro y más ruidoso. Si vas por la escena, merece la pena. Si vas a trabajar o con niños, casi siempre interesa más el barrio de al lado.
Qué preguntar antes de reservar
La cama, sobre todo. Reservar "habitación doble" no garantiza cama de matrimonio: en muchos sistemas la doble por defecto son dos camas separadas, y cambiarlo en recepción depende de lo que haya libre ese día. Escríbelo en la reserva y, si el destino te genera dudas, pide confirmación por correo. Tenerlo por escrito evita la conversación en el mostrador.
Las reseñas también, pero las que valen. No la ficha de marketing del hotel: lo que escriben parejas del mismo sexo que han dormido allí. Un hotel con quince años de reseñas y ninguna mención a un problema dice más que cualquier distintivo.
Y si el destino tiene normas propias de registro, se pregunta antes de llegar. Algunos países piden documentación a los dos huéspedes.
Dónde deja de servir todo esto
En un país donde las relaciones entre personas del mismo sexo están penalizadas, ningún sello de un hotel cambia lo que pasa al salir por la puerta. Pueden tratarte impecablemente y estar en un sitio donde la ley no te ampara.
Eso se resuelve antes de mirar hoteles. Cada país lleva aquí su nivel, con el marco legal, el clima social y la violencia documentada separados. El alojamiento se elige después.